Legalidad, ilegalidad, formalidad, informalidad, y transporte.
En estructura sociales residuales
y economías estructuralmente desequilibradas, lo legal puede tener o no
legitimidad según se acerque a los patrones de la formalidad o la informalidad
que quienes operan desde el lado de la demanda consagren en mercados que
adquieren características diferentes según los modos de los medios y el tamaño
de los contextos en donde se realizan los servicios, calibrados por las
agencias de control porque también las fronteras entre lo formal y lo informal
no son claras y sus fisuras que por tratarse de estructuras oligopólicas, aprovechan
los oferentes para competencias o colusiones que potencian más que amortiguar
los desequilibrios, de todas maneras mientras la legalidad sea legítima con
formalidad o informalidad los costos sociales de las decisiones, las
expectativas y las cooperaciones serán menores a los costos sociales de
oportunidad de la ilegalidad, aunque legitimada dentro de los límites formales
o de los informales, muy especialmente en actividades donde la prestación de un
servicio público consolidado como el transporte queda, frecuentemente, en
tutela de personas o entidades privadas.
08.02.2015Casi el 80% de las
agencias de remises que existen en la ciudad de Buenos Aires son ilegales lo
que configura "un gravísimo problema que deriva en una desprotección para
el usuario ante el caso de una accidente a raíz de la falta de controles
suficientes de parte del gobierno porteño", informó la Cámara Argentina de
Agencias de Remises (CAAR). Un relevamiento efectuado por el propio gobierno
porteño da cuenta que sobre 393 agencias de remíses controladas en 41 barrios,
sólo 88 estaban en regla y de las 305 restantes (78%) 192 eran ilegales y 113
tenían problemas con la habilitación. El informe de la Subsecretaría de
Transporte admitió que las remiserías ilegales "suelen no estar aseguradas
y sus autos no pasan ningún tipo de control ya sea de documentación o técnico,
por lo que ante cualquier inconveniente el ciudadano no tiene forma de hacer
valer sus derechos". Alberto Coppari, presidente de la Cámara Argentina de
Agencias de Remises, dijo a Télam que esta situación se genera "por la
falta de control suficiente del propio gobierno porteño, ya que muchas agencias
ilegales no se ponen en regla porque saben que nadie las controla y no tienen
sanciones". "Muchos de los propietarios de estas agencias ni
registran la totalidad de automóviles que poseen -con la consecuente
irregularidad en verificar sus condiciones técnicas- para no pagar ningún
tributo por ello, ya que saben que los controles son muy flojos", destacó
Coppari. Pero el titular de CAAR aportó otros datos que revelan la falta de
relación entre automóviles registrados y agencias habilitadas. "El
gobierno de la Ciudad emitió 1738 licencias para habilitar agencias y hay
registrados oficialmente 2.574 autos como remís, entonces los números no
cierran, ya que uno de los requisitos para habilitar una agencia es que tenga
un mínimo de cinco automóviles en la calle", precisó el dirigente. En este sentido apuntó que "debe haber
más de 15.000 automóviles circulando por las calles sin la correspondiente
habilitación para ser remís, con lo que tampoco cuenta con un seguro para el
pasajero en caso de accidente y muchos de esos autos no poseen la Verificación
Técnica Vehicular" que no es exigible para autos radicados en la Ciudad de
Buenos Aires. En la década del 80 los remises eran casi un servicio de lujo,
para uso empresarial o eventos especiales pero en los 90 de la mano de la
crisis económica, mucha gente que perdió su empleo usó la indemnización para
comprarse un auto y trabajarlo como remís, por lo que creció exponencialmente
la cantidad de agencias de escala barrial. "Hay mucha irresponsabilidad en
los controles, el gobierno de la Ciudad terceriza el servicio a través de la
empresa SACTA, que tiene la concesión vencida desde hace más de diez años y
debería controlar no sólo los remises, sino los fletes y el transporte escolar,
pero no verifica nada", aseguró Coppari. Indicó que debería haber "un
trabajo coordinado entre la Ciudad, la AFIP, la secretaría de trabajo porque
existe mucha evasión tributaria y empleados no declarados, al margen de que los
automóviles no poseen las condiciones necesarias para circular".
Etiquetas: políticas y planificación del transporte


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