Regulación y transporte.
La regulación además de efectiva
necesariamente tiene que darse en forma oportuna, sí como el servicio del
transporte tiene una dimensión de oportunidad que significa que si el servicio
no está disponible en el momento preciso irremediablemente se pierde porque no
es almacenable, como se ganan los momentos en los que sí se cierran los
circuitos de las contraprestaciones en las coincidencias de las ofertas y
demandas en tiempos y en condiciones reales, las penalizaciones y las sanciones
a los incumplimientos de los oferentes o los prestadores también tienen que
circular con algunas diligencias si se pretenden que sean efectivas es decir
que se resuelvan en tiempos aceptables sin mayores costos de la sociedad los
desequilibrios en mercados que por su naturaleza son más inestables que
estables porque están más cerca de las competencias imperfectas que de las
competencias perfectas, las regulaciones de tarifas y otros parámetros de
calidad tiene que darse efectivamente sin mayores dilaciones que permitan los
argumentos de extemporaneidades o de superposiciones de sanciones que
habitualmente se oponen en circunstancias especiales, las oportunidades en que
se den aumentan o disminuyen las posibilidades que quienes no cumplen contratos
o condiciones de explotación factibles de sanciones en las manipulaciones de
las cargas o el tránsito de pasajeros, justifiquen las situaciones con
argumentos que no responden a las circunstancias iniciales y originales.
Etiquetas: políticas y planificación del transporte


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