Espacio y transporte.
Transcripciones. Imagínate andar en bici debajo de una línea de tren.
Imagínate que este espacio es inutilizado. Pero, si el proyecto de construir
una ciclovía de nueve kilómetros de extensión fuera aprobado, ésta ya estaría
80% lista y sólo habría que trabajar en 20% del trayecto para convertir ese
espacio en un lugar biciamigable, reemplazando escaleras con rampas y/o
puentes. Esta es la base de Radbahn. Cuatro arquitectos, un urbanista, un
gestor cultural, un emprendedor y un experto en relaciones públicas de
Alemania, Finlandia, Italia, Estados Unidos y México, se unieron en 2014 para
desarrollar ese proyecto bajo la línea ferroviaria de Berlín para los
ciclistas. Como dicen los propios idealizadores, “Nueva York tiene High-Line,
Berlín puede tener Radbahn”. La línea de ferrocarril elevada U1 existe desde
hace 120 años y es uno de los íconos más reconocidos de Berlín, pero Radbahn
afirma que “nadie parece haber reconocido el gran potencial que se encuentra
debajo de ella“: un espacio que podría ser de recreación, una oportunidad para
las actividades microeconómicas y una ruta de bicicleta protegida de la lluvia
y de la nieve. Las propuestas del proyecto incluyen la construcción de un
muelle cerca de un canal, una cafetería y un bar. Además, la ciclovía contaría
con vegetación alrededor, que actuarían como un “filtro acústico” y la
velocidad de los ciclistas determinaría el cierre o apertura de un “semáforo
inteligente” en las intersecciones. Más allá de los objetivos puramente
prácticos y ambientales de Radbahn, el proyecto busca elevar el espíritu
creativo de Berlín y avanzar en el debate sobre la movilidad en bicicleta en la
ciudad. Su ruta comenzaría en City-West, y se convertiría en uno de los parques
más modernos y creativos de la ciudad. Seguiría hacia el canal, conectaría
varios puntos de acceso creativos dentro del barrio berlinés de Kreuzberg y
concluiría en el Oberbaumbrücke en Friedrichshain, como muestra el mapa abajo.
La idea nació en realidad al revés de como se podría suponer que nacen estos proyectos.
Mas bien nació al ver una oportunidad en vez de intentar encontrar una solución
a un problema Nueve kilómetros de espacio continuo cubierto justo por el centro
de Berlín, una cicatriz urbana. Así nació la inspiración para un uso dual de
este espacio para destinarlo a la movilidad alternativa: en el “primer piso” la
línea 1 del Metro, que corre sobre el viaducto desde hace ya más de cien años,
y debajo una ciclovía paralela al flujo vehicular protegida de la intemperie.
En Europa, el clima (el mal clima..) presenta el incentivo más grande para que
los habitantes elijan el auto sobre la bicicleta y es así que vimos el
potencial de esta idea para incentivar el uso diario de la bicicleta, incluso
cuando llueve o nieva. Otra gran motivación es el hecho de que mucha gente,
incluso ciclistas con experiencia, se sienten inseguros circulando con la
bicicleta en las calles de Berlín, en dónde el tráfico vehicular es muy
agresivo. Separando físicamente a estos dos actores pretendemos incentivar a
los angustiados a subirse de nuevo a la bicicleta. Nosotros vemos en el
proyecto una señal. Una señal de que los habitantes tienen ganas de recuperar
sus ciudades y quieren volver a un modo de vida más lento y más saludable.
Quieren ciudades más amigables. Y quieren participar en los procesos urbanos,
en cómo se hace la ciudad, como se planea y para quién. Nuestro equipo también
está compuesto por ciudadanos normales, que tuvieron una idea. Que quieren
influir positivamente en la ciudad en la que se mueven y viven. La importancia
es crear un diálogo, no sobre los problemas que se tienen que solucionar a
nivel urbano, sino sobre las posibilidades que existen para generar un cambio
urbano. Aparte de los beneficios que todos conocemos; reducir el tráfico
vehicular y con ello la emisión de gases, generando una ciudad más saludable y
segura, sin duda creemos que el mayor beneficio al “permitir” que se llevase a
cabo un proyecto así, es la imagen positiva hacia el exterior. Berlín
reflejaría ser una ciudad que piensa en el futuro y aprende de los errores del
pasado. Que comprende las necesidades de las nuevas generaciones. Que se opone
abiertamente a seguir apoyando los modelos de movilidad motorizada personal y
generando así una ciudad más social y comunicativa. Representaría oportunidades
para micro-empresas y proyectos piloto en planeación de tráfico. Representaría
un uso máximo y óptimo de los recursos urbanos, de las áreas urbanas, tan
escasas y valiosas. Se beneficiaría de contar con una atracción urbana, materia
en la que en este momento no puede competir contra ciudades como Amsterdam,
Copenhagen e incluso Barcelona y Londres que comienzan a apostar por proyectos
urbanos no sólo puramente prácticos sino también atractivos y con un gran valor
estético, ambiental y social.
Etiquetas: políticas y planificación del transporte


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