Inclusión y transporte.
Transcripción. La existencia de transporte público accesible y
sustentable constituye una poderosa herramienta de inclusión social. Las
consecuencias derivadas de la falta de transporte público, no sólo se
manifiestan en el caos vehicular, alto nivel de contaminación ambiental y
número elevado de accidentes, sino que acentúa la fragmentación social y sus
implicancias. La Carta Mundial por el Derecho a la Ciudad*, en su Artículo
XIII. Derecho al transporte público y la movilidad urbana, inciso 1, establece
que: “Las ciudades deben garantizar a todas las personas el derecho de
movilidad y circulación en la ciudad, de acuerdo a un plan de desplazamiento
urbano e interurbano y a través de un sistema de transporte público accesible, a
precio razonable y adecuado a las diferentes necesidades ambientales y sociales
(de género, edad y discapacidad). Se señala, de esta manera, que el “Derecho al
transporte y a la movilidad” se integra a la categoría más amplia del “Derecho
a la Ciudad como Derecho Humano”, que a su vez implica la posibilidad de
acceder al ejercicio de otros derechos. Estudios como el realizado por Ricardo
Montezuma*, profundizan el análisis del tema, poniendo énfasis en que la falta
de transporte público adecuado aísla a las personas, condiciona sus decisiones
y limita la posibilidad de integrarse socialmente, por lo que el transporte
accesible y sustentable es una poderosa herramienta de inclusión social. Las
condiciones en que se brinda el servicio de transporte público, su trazado,
seguridad, etc., determinan las decisiones de las personas respecto a las
actividades a realizar en función de los costos económicos y de tiempo. La
falta de transporte público niega oportunidades especialmente a los sectores de
menores recursos económicos, a las mujeres, niñas/os, personas mayores y
personas con movilidad reducida, quienes ven disminuida su posibilidad de
desplazarse, aún para atender sus necesidades más urgentes como el acceso a los
efectores de salud. Este aislamiento incide sobre el estado sanitario de las
personas, restringe las oportunidades de educarse, superarse, capacitarse para
acceder a un trabajo, impactando asimismo, en la posibilidad de sostener un
empleo y desarrollar un rol útil en el ámbito familiar y social. La concentración
de actividades en el centro de las ciudades sumadas al crecimiento acelerado de
las periferias, sin la oferta de transporte público, empeoran las condiciones
de movilidad urbana, aumentando la proliferación de medios alternativos de
transporte. Para superar este aislamiento y en su esfuerzo por integrarse, las
personas recurren a otros medios como el uso de ciclomotores, en el caso de las
de menores recursos, y del automóvil, cuando se trata de las de mayor capacidad
económica. Las consecuencias derivadas -como ya expresamos- se manifiestan en
el caos vehicular, el alto nivel de contaminación ambiental y el número elevado
de accidentes que caracterizan esta situación. Por otra parte los sectores más
vulnerables que generalmente residen en la periferia, con limitadas
posibilidades de acceder a un medio motorizado, tienen nulas condiciones de
accesibilidad y movilidad, lo que genera una situación de profunda desigualdad.
Como señalábamos más arriba, menor movilidad significa menos accesibilidad al
trabajo, a la salud, a la educación, a los servicios, en síntesis, significa
mayor exclusión de los sectores ya postergados y segregados de las oportunidades
que brinda la ciudad. En virtud de todo lo que implica la carencia de
transporte público, concluimos que es menester articular los esfuerzos de los
diversos actores, fundamentalmente del ámbito público, sin excluir a los
privados, a fin de dar efectividad y pleno cumplimiento a este derecho al
transporte público y la mobilidad urbana, que tanto impacta desde diferentes
puntos de vista en la calidad de vida en las ciudades. ¿Es pertinente destacar
la opinión del experto Arq. Andrés Borthagaray?, quien expresa que en ciudades
intermedias es difícil encontrar a veces la masa crítica de usuarios para
desarrollar buenas alternativas de transporte público. Considera que es
sustancial anticiparse al crecimiento antes de que haya una dispersión que sólo
se puede cubrir con transporte individual. También sostiene que: “es importante
combinar con formas de compartir los viajes, un buen espacio para ir a pie y en
bicicleta”.
Etiquetas: políticas y planificación del transporte


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