lunes, 18 de enero de 2016

Inclusión y transporte.



Transcripción. La existencia de transporte público accesible y sustentable constituye una poderosa herramienta de inclusión social. Las consecuencias derivadas de la falta de transporte público, no sólo se manifiestan en el caos vehicular, alto nivel de contaminación ambiental y número elevado de accidentes, sino que acentúa la fragmentación social y sus implicancias. La Carta Mundial por el Derecho a la Ciudad*, en su Artículo XIII. Derecho al transporte público y la movilidad urbana, inciso 1, establece que: “Las ciudades deben garantizar a todas las personas el derecho de movilidad y circu­lación en la ciudad, de acuerdo a un plan de desplazamiento urbano e interurbano y a través de un sistema de transporte público accesible, a precio razonable y adecuado a las diferentes necesidades ambientales y sociales (de género, edad y discapacidad). Se señala, de esta manera, que el “Derecho al transporte y a la movilidad” se integra a la categoría más amplia del “Derecho a la Ciudad como Derecho Humano”, que a su vez implica la posibilidad de acceder al ejercicio de otros derechos. Estudios como el realizado por Ricardo Montezuma*, profundizan el análisis del tema, poniendo énfasis en que la falta de transporte público adecuado aísla a las personas, condiciona sus decisiones y limita la posibilidad de integrarse socialmente, por lo que el transporte accesible y sustentable es una poderosa herramienta de inclusión social. Las condiciones en que se brinda el servicio de transporte público, su trazado, seguridad, etc., determinan las decisiones de las personas respecto a las actividades a realizar en función de los costos económicos y de tiempo. La falta de transporte público niega oportunidades especialmente a los sectores de menores recursos económicos, a las mujeres, niñas/os, personas mayores y personas con movilidad reducida, quienes ven disminuida su posibilidad de desplazarse, aún para atender sus necesidades más urgentes como el acceso a los efectores de salud. Este aislamiento incide sobre el estado sanitario de las personas, restringe las oportunidades de educarse, superarse, capacitarse para acceder a un trabajo, impactando asimismo, en la posibilidad de sostener un empleo y desarrollar un rol útil en el ámbito familiar y social. La concentración de actividades en el centro de las ciudades sumadas al crecimiento acelerado de las periferias, sin la oferta de transporte público, empeoran las condiciones de movilidad urbana, aumentando la proliferación de medios alternativos de transporte. Para superar este aislamiento y en su esfuerzo por integrarse, las personas recurren a otros medios como el uso de ciclomotores, en el caso de las de menores recursos, y del automóvil, cuando se trata de las de mayor capacidad económica. Las consecuencias derivadas -como ya expresamos- se manifiestan en el caos vehicular, el alto nivel de contaminación ambiental y el número elevado de accidentes que caracterizan esta situación. Por otra parte los sectores más vulnerables que generalmente residen en la periferia, con limitadas posibilidades de acceder a un medio motorizado, tienen nulas condiciones de accesibilidad y movilidad, lo que genera una situación de profunda desigualdad. Como señalábamos más arriba, menor movilidad significa menos accesibilidad al trabajo, a la salud, a la educación, a los servicios, en síntesis, significa mayor exclusión de los sectores ya postergados y segregados de las oportunidades que brinda la ciudad. En virtud de todo lo que implica la carencia de transporte público, concluimos que es menester articular los esfuerzos de los diversos actores, fundamentalmente del ámbito público, sin excluir a los privados, a fin de dar efectividad y pleno cumplimiento a este derecho al transporte público y la mobilidad urbana, que tanto impacta desde diferentes puntos de vista en la calidad de vida en las ciudades. ¿Es pertinente destacar la opinión del experto Arq. Andrés Borthagaray?, quien expresa que en ciudades intermedias es difícil encontrar a veces la masa crítica de usuarios para desarrollar buenas alternativas de transporte público. Considera que es sustancial anticiparse al crecimiento antes de que haya una dispersión que sólo se puede cubrir con transporte individual. También sostiene que: “es importante combinar con formas de compartir los viajes, un buen espacio para ir a pie y en bicicleta”.



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