Políticas públicas y transporte.
Si las políticas
cumplen con unos pocos de un conjunto de objetivos para los cuales se diseñaron
y aplicaron, se vuelven ineficientes y por lo tanto están generando
externalidades negativas que se tienen que revisar antes que estas
externalidades desborden los costos sociales soportables en escenarios y
tiempos determinados, especialmente los de sustituciones modales que pueden en
el mediano plazo arrojar resultados que mitiguen las congestión y la
contaminación ambiental especialmente, porque en definitiva esas políticas
públicas alcanzan eficiencia cuando maximizan las producciones o las atracciones
de viajes corrigiendo los vectores determinantes del tránsito que se encuentren
desequilibrados; un ejemplo de política pública incompleta lo constituyen los
sistemas de tránsito rápido o BTR que con inversión moderada sirven para
imponer carriles exclusivos para el transporte público automotor de pasajeros
segregándolo físicamente de otros medios o modos, en lo inmediato estos logran
importantes ahorros en el tiempo de viaje en un rango de entre el 30 y el 50%
del tiempo invertido antes de la innovación, ahorros que se hacen relativos si
no impactan sobre la sustitución modal, en tramos donde este modo es sustituto
o complementario de otro o de otros que, continuarán operando con la misma
cantidad de pasajeros con la que operaban antes de la transformación, cantidad
que se resta del BTR si en esos mismos trayectos la cantidad de pasajeros
transportados ya alcanzó un “techo” de mediano plazo que además tiene una
distribución modal constante e inamovible.
Etiquetas: políticas y planificación del transporte


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