miércoles, 1 de febrero de 2017

Políticas públicas y transporte.




Si las políticas cumplen con unos pocos de un conjunto de objetivos para los cuales se diseñaron y aplicaron, se vuelven ineficientes y por lo tanto están generando externalidades negativas que se tienen que revisar antes que estas externalidades desborden los costos sociales soportables en escenarios y tiempos determinados, especialmente los de sustituciones modales que pueden en el mediano plazo arrojar resultados que mitiguen las congestión y la contaminación ambiental especialmente, porque en definitiva esas políticas públicas alcanzan eficiencia cuando maximizan las producciones o las atracciones de viajes corrigiendo los vectores determinantes del tránsito que se encuentren desequilibrados; un ejemplo de política pública incompleta lo constituyen los sistemas de tránsito rápido o BTR que con inversión moderada sirven para imponer carriles exclusivos para el transporte público automotor de pasajeros segregándolo físicamente de otros medios o modos, en lo inmediato estos logran importantes ahorros en el tiempo de viaje en un rango de entre el 30 y el 50% del tiempo invertido antes de la innovación, ahorros que se hacen relativos si no impactan sobre la sustitución modal, en tramos donde este modo es sustituto o complementario de otro o de otros que, continuarán operando con la misma cantidad de pasajeros con la que operaban antes de la transformación, cantidad que se resta del BTR si en esos mismos trayectos la cantidad de pasajeros transportados ya alcanzó un “techo” de mediano plazo que además tiene una distribución modal constante e inamovible.

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