Elecciones modales y transporte.
Por algunas razones
de negociados políticos, corrupción y connivencias fraudulentas entre
empresarios y funcionarios, a lo largo del tiempo no se tomaron las decisiones
adecuadas con una logística eficiente y de costos reducidos, circunstancias reflejadas
en la inexistencia de políticas públicas que desmonten las ideologizaciones a
las que están sometidas estas cuestiones que secuencial periódica y frecuentemente
tomaron la forma de planes o programas con bajos impactos en las reducciones de
los costos de transacción de la logística y de las actividades complementaria,
por algunas razones esas equivocaciones se tradujeron en decisiones que
consolidaron posiciones opuestas a la posiciones que se podrían haber
interpretado como racionales en estos contextos de elecciones modales para el
transporte y almacenamientos de cargas que cierran los circuitos de la
producción y el consumo. Las inversiones elevadas se orientaron en los últimos
cincuenta años a los modos de transporte con tarifas más elevadas que a los
modos que aseguran sensibles disminuciones en los fletes, especialmente para el
promedio de cargas.
Transcripciones.
Nicolás Gallo escribe que casi todos los países desarrollados y en desarrollo
han sabido encontrar las soluciones para bajar sus costos logísticos y hacer
eficiente el sistema de transporte de cargas, cuya relación directa con la
economía es incuestionable. Argentina no está en la lista. El transporte (hoy
llamado logística para englobar la cadena completa) forma parte de los costos
de producción y venta, y su reducción contribuye a la competitividad. Por otra
parte, la infraestructura de transporte es un factor fundamental para el
desarrollo regional, ya que los estrangulamientos producidos por la falta de
infraestructura logística frenan el crecimiento de las economías regionales. Es
necesario encarar el tema pensando en el largo plazo, en tres escenarios
simultáneos: las necesidades de cada uno de los sectores productivos en todo el
territorio; el impacto en el desarrollo regional para construir un federalismo
autonómico; y los requerimientos de la integración supranacional. Las
experiencias mundiales nos facilitan el diseño de una estructura de transporte
moderna y apropiada para los objetivos buscados. Cuando se trata de largas
distancias y cargas masivas o a granel, el modo combinado de ferrocarril y agua
es muy superior al modo vial o carretero, como surge de la comparación del
costo medido en consumo energético: 1 HP mueve, en promedio, 150 kg en carretera, 500 kg en riel y 4.000 kg
en agua. Un análisis de lo que sucede en materia de transporte
ferroviario de cargas entre EE.UU., Brasil y Argentina aporta otros
antecedentes interesantes para tomar decisiones. El primero dispone de una red
ferroviaria de 150.000
kilómetros; Brasil, 28.000 y Argentina, 18.000 (aunque en 1947 tenía
47.000 kilómetros, lo que indica que en 70 años hemos tirado a la basura 500
kilómetros por año). Medido en términos de eficiencia, los resultados son
lapidarios: Brasil
transporta 13.000 toneladas por kilómetro de vía férrea; EE UU, 11.000 y
Argentina apenas 1.000, con una participación en el mercado de cargas
que va del 32% en EE.UU. hasta
un magro 9% en Argentina. El transporte fluvial, muy desarrollado en el
norte de América, Europa, Rusia y China, aquí tiene su única demostración
importante en el río Paraná, que, con el impulso de las provincias interesadas
-Santa Fe, Chaco, Formosa, Entre Ríos, Corrientes y Misiones- se proyecta
extender hacia el norte, incluyendo, la participación internacional de Bolivia
y Paraguay. EE.UU. cuenta
con 40.000 km de ruta fluvial utilizable; Brasil, con 13.000 y Argentina, con
sólo 800. Hace tiempo que el Estado no ha sabido identificar la misión
de los ferrocarriles y las vías navegables, incluyendo los puertos marítimos y
no sólo de cabotaje, en un sistema multimodal de transporte. Las distancias
entre lo que había y lo que hay en la industria naval y ferroviaria son otra
muestra irrefutable de ello. Es hora de repensar. No podemos llorar sobre la
leche derramada. Se deberá rediseñar el multimodalismo para el siglo XXI a la
luz de de la experiencia internacional, adaptándola a nuestra realidad y a una
clara estrategia de crecimiento y desarrollo nacional. Vale la pena recordar
que tanto el ferrocarril como el agua son modos convocantes de innovaciones
operativas y tecnológicas de alto potencial de cambio; no sucede lo mismo con
el transporte por ruta. Un
simple pie de mayor calado representa un tonelaje adicional de carga de 2.000
toneladas y un sistema de transporte ferroviario con reducción de peso
estructural puede representar un 30% más de eficiencia, y la introducción de
los contenedores hace 30 años, representó una caída del costo de 6 a 0,16
dólares por tonelada movilizada. ¿Qué hacemos de aquí en adelante? Para
responder esta pregunta hay que tener en cuenta no sólo las necesidades
actuales priorizadas con criterio, sino las futuras necesidades asociadas a un
programa de desarrollo integral. Decía Peter Drucker: “La planificación no se
hace pensando en el futuro, sino pensando en las consecuencias futuras de las
decisiones presentes”. Un ejemplo: una gran revolución productiva incorporando
el riego en áreas climáticamente problemáticas, requerirá transporte eficiente
para la futura mayor producción. Un Plan Nacional de Transporte, que compromete
dineros públicos de varias generaciones y, a su vez, proporciona beneficios
tangibles a las mismas, no será respetado si no es una Política Pública. Un
ferrocarril o una ruta, o el uso de un río, un puerto o un aeropuerto no
esconden ideologías. Pero no podemos desconocer que hay intereses aferrados al
“status quo” que hay que entender y sopesar. Por eso, es necesario sentar en la
mesa de trabajo a todos los actores y tener la paciencia y el conocimiento
necesarios para poder encontrar comprensión a los distintos razonamientos. El
plan estará entonces protegido por el consenso político de su génesis y la
transparencia metodológica de su elaboración, respondiendo a una visión
consensuada de la Argentina que queremos a lo largo y lo ancho del territorio.
Etiquetas: políticas y planificación del transporte


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