domingo, 17 de febrero de 2019

manifiesto





Manifiesto, que la contaminación psicológica que proviene de los medios de comunicación que en teoría deberían custodiar la objetividad de la información que circula por la columna vertebral de lo que habitualmente se conoce como la opinión pública, es además de espuria espeluznante, y que en el desborde de su compaginación refleja la contaminación sicológica severa de los individuos que la elaboran y la completan, contaminación en la que se mezclan distorsiones y mentiras que se justifican con militancias no confesas por un sistema que cruje y se desmorona globalizado sin norte ni modelo por lo menos en el universo de la aldea de una aldea que es una caricatura de otras que solamente se diferencian por su antigüedad en la vidriera global, y por tanto, en la resolución de pruritos de una idiosincrasia plasmada en la interpretación de la conquista por el uso de la fuerza y una religión corrompida y corrupta que secularmente impidieron la formación de una identidad nacional íntegra, impedimento que a lo largo de la historia se recicla en la contaminación psicológica cuya práctica se renueva sin modificaciones sustanciales a un esquema de clases incluidas y excluidas, que justifican la contaminación desde la resignación y una ridícula obediencia a máximas o preceptos  que forjan entidades morales hablando de inmoralidades.  

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