domingo, 12 de febrero de 2017

Restricciones transporte y movilidad.



Se asegura muy frecuentemente que para poner en marcha en forma efectiva la políticas de restricción o restricciones a la circulación de los vehículos particulares en las zonas centrales de elevada densidad, la condición sine qua non es levantar la calidad de los servicios públicos de transporte para lograr la sustituciones modales que se desean inducir, servicios públicos de transporte de excelencia que induzcan a los conductores de vehículos privados a considerar y reconsiderar las ventajas de la sustitución, como si se tratara de individuos o conductores con un status determinado con expectativas que los conducen en sus decisiones a la segregación colectiva del tráfico que de las formas en que se da son propicias a la congestión y a la contaminación del ambiente y a todos los efectos colaterales como los daños al patrimonio arquitectónico por ejemplo, en realidad con estas argumentaciones se trata de encontrar justificaciones para evadir en las instrumentaciones de las políticas de transporte tomar las decisiones que no son popularmente bien recibidas y por lo mismo tienen un costo político que nadie quiere asumir, porque se trata en definitiva de conformados los instrumentos de la gestión de hacer cumplir sin excepciones las disposiciones, o sea que las políticas de zona libre de vehículos particulares o similares dependen de firmezas en la aplicación de las políticas más que en las mejoras a un sistema que con sus inconvenientes habituales no llega a las afectaciones considerables en la calidad de los servicios.

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