viernes, 27 de febrero de 2015

Planificación y transporte.


Los inconvenientes más severos de la planificación, que incluye además del pronóstico las proyecciones técnicas y estadísticas de los temas que hay que resolver además de simulaciones que por prueba o error permiten anticipaciones, por lo menos en estos aspectos tienen que ver con las omisiones que se materializan cuando no se tienen en cuenta que al final en las aplicaciones de la planificación terminan siendo cruciales los comportamientos o conductas de las personas que claramente son individuales y autónomas y además particulares y sustantivos, con las proyecciones que no los tienen en cuenta o los consideran muy parcialmente, resultan al final en mayores costos sociales que los costos sociales de los desbarajustes que se pretenden corregir con las aplicaciones de las políticas que se ensayan por medio de la planificación, los ejemplos más recientes los constituyen la planificación de los incentivos a movilidades individuales menos contaminantes que las usuales más efectivas en las ocupaciones del espacio público y que imprimen agilidades en las condiciones generales de la movilidad urbana especialmente, como las bicicletas, cuya circulación se supedita a ciclo vías con recorridos que coinciden con las diagramaciones o directamente con las morfologías de las movilidades habituales de los conglomerados que correspondan, cuando una planificación más adecuada sería diseñar esos circuitos probando alternativas para excluirlos parcial o totalmente de los circuitos congestionados, porque sino como sucede lo que se piensa como solución a un inconveniente se vuelve parte del mismo inconveniente. 


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