viernes, 30 de octubre de 2015

Regulación y transporte.




La regulación además de efectiva necesariamente tiene que darse en forma oportuna, sí como el servicio del transporte tiene una dimensión de oportunidad que significa que si el servicio no está disponible en el momento preciso irremediablemente se pierde porque no es almacenable, como se ganan los momentos en los que sí se cierran los circuitos de las contraprestaciones en las coincidencias de las ofertas y demandas en tiempos y en condiciones reales, las penalizaciones y las sanciones a los incumplimientos de los oferentes o los prestadores también tienen que circular con algunas diligencias si se pretenden que sean efectivas es decir que se resuelvan en tiempos aceptables sin mayores costos de la sociedad los desequilibrios en mercados que por su naturaleza son más inestables que estables porque están más cerca de las competencias imperfectas que de las competencias perfectas, las regulaciones de tarifas y otros parámetros de calidad tiene que darse efectivamente sin mayores dilaciones que permitan los argumentos de extemporaneidades o de superposiciones de sanciones que habitualmente se oponen en circunstancias especiales, las oportunidades en que se den aumentan o disminuyen las posibilidades que quienes no cumplen contratos o condiciones de explotación factibles de sanciones en las manipulaciones de las cargas o el tránsito de pasajeros, justifiquen las situaciones con argumentos que no responden a las circunstancias iniciales y originales.

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