miércoles, 27 de abril de 2016

Internacionalización, logística, transporte.




Transcripción. 1. Autoevaluar la capacidad de la empresa. No todas las empresas están preparadas para dar el salto al mercado exterior, por eso es importante analizar su capacidad operativa para comprobar, a continuación, si cuenta con los recursos suficientes para promocionarse en el ámbito internacional. Entre ellos, cabe considerar factores como la disponibilidad y cualificación de la plantilla o la capacidad inversora de la empresa. 2. Asesorarse en los organismos públicos. Una vez la empresa ha detectado sus fortalezas y debilidades de cara al proceso exportador, es el momento de acudir a la Administración para que ayude a definir con criterios profesionales el plan de internacionalización a seguir. En este sentido, los organismos de promoción exterior, las confederaciones empresariales y las Cámaras de Comercio representan un gran apoyo. 3. Buscar la financiación necesaria. A los recursos propios, hay que sumar las posibilidades de financiación que ofrecen las entidades bancarias a través de un catálogo de servicios y productos específicos para el comercio exterior. La falta de crédito para la exportación, la volatilidad de los tipos de cambio y el desconocimiento de las posibilidades de financiación existentes son los primeros obstáculos para el empresario. 4. Sopesar el destino y sus riesgos. Seleccionar el mercado de destino de las exportaciones implica analizar los riesgos comerciales que se derivan de operar con ese país. Así, las coyunturas política y económica influirán notablemente en la capacidad de pago de las empresas, cuestión de vital importancia para garantizar la supervivencia de la compañía exportadora y afrontar con éxito la operación internacional. 5. Estudiar las alternativas logísticas. Por tierra, mar o aire, el transporte de mercancías cobra importancia en el negocio internacional y de su eficacia dependerá, en gran medida, el éxito de la operación. Expertos del sector logístico estudian las mejores opciones para entregar el producto en tiempo y forma y a un precio competitivo y, además, se hacen cargo de toda la documentación requerida. 6. Consolidarse en el mercado internacional Dar el salto al exterior es un proyecto a medio o largo plazo en el que siempre hay que avanzar. Para posicionar el producto y consolidar la presencia de la empresa en el mercado internacional, existen valiosas herramientas como las ferias o encuentros empresariales, el uso de las nuevas tecnologías o una permanente actualización de conocimientos basada en la formación.

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