Políticas públicas, movilidad y transporte.
Entre la interpretación
convencional y ontológica – origen/destino – y cartográfica del espacio/transporte
y la interpretación actualizada y teleológica – satisfacción de las necesidades
de movimiento – y biológica, que conecta con los aspectos culturales y sociales
de los individuos, han transcurrido muchos tiempos que sirvieron para concluir
hoy aunque no se apliquen las soluciones integrales por medio de las políticas
públicas que tienen que ser todo lo óptimas que se pueda, que la validez de los
servicios con los que se cubren las
necesidades de las personas no tienen por qué ser interpretados en las formas
unilaterales con que se leyeron siempre las eficiencias (optimización en el uso
de los factores) y las eficacias (optimización de resultados) en las prestaciones,
sino por el contrario las circunstancias actuales requieren una explicación y
en consecuencia intervenciones multilaterales que den respuestas a las mayores
proporciones de requerimientos de quienes utilizan frecuentemente los servicios
públicos del transporte y la movilidad, el primero en las intervenciones a los
viajes que se estiman se necesitarán considerando los despliegues espaciales de
la población en función del motivo más importante en la producción (trabajo), y
el segundo en las intervenciones a los viajes que no se estiman en los primeros
diagnósticos pero que existen potencialmente, viajes que son “invisibles” en
los relevamientos convencionales pero por ello no menos importantes porque la
producción remite a motivos importantes, salud, capacidades diferentes, que
para lograr las mejores sinergias de las políticas públicas tiene origen en el
20/30% de los motivos que definen los perfiles de la producción de viajes.
Etiquetas: políticas y planificación del transporte


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