Políticas públicas transporte movilidad.
Después del desguace de los servicios
públicos de los años noventa, después de los desmantelamientos de los servicios
esenciales entregando administraciones al sector privado, entre los cuales
estuvieron los ferrocarriles como emblema de lo que pasó con el transporte
público y sus efectos colaterales, como los subsidios impuestos a servicios que
no estaban subsidiados en mercados aparentemente más competitivos de lo que
luego resultaron, además de los nombrados a los colectivos y subterráneos, hay
que decir que todo indica que la política de transporte y de movilidad en sus
nuevas interpretaciones, fue justamente la inexistencia de políticas o dicho de
una manera más atenuada el mantenimiento de unos pocos criterios de gestión que
jugaran como soportes que explicaran las aplicaciones de cuantiosos fondos de
la sociedad, que pusieron en movimiento un mecanismo perverso de generación de elevados
costos sociales que parecen no tener resoluciones, generando explotaciones
privadas concesionarios de los servicios públicos que son ineficientes por
excelencia ineficaces de bajas rentabilidades y productividad, en un ámbito que
incluye los extremos de explotaciones inviables sin las subvenciones a otras
que las subvenciones financian actividades complementarias que en algunos casos
no tienen que ver ni con el transporte ni con la movilidad, en situaciones que
significan transformaciones patrimoniales que tiende a las concentraciones de
gestión y de ganancias privadas las
mezclas de costos financieros o comerciales con los propios costos operativos,
quiebras y concursos que terminan acordándose en tribunales que operan en
connivencia con los privados y con el propio sector público.
Etiquetas: políticas y planificación del transporte


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