Compensaciones y transporte.
Muchas veces las intervenciones
directas del estado o las no intervenciones pueden sumar más eficiencia a los
sistemas de transporte que las intervenciones intermedias claro está que esto
depende de los modos de transporte, como para que estos enunciados sean o no
sean compatibles con las distintas realidades, pero en general cuando los
precios que resultan de aplicar criterios de eficiencia no se consideran justos
o su coste político se considera inaceptable, se procede a la búsqueda de
soluciones para lograr combinaciones de tarifas y niveles de servicio que sean
socialmente deseables, aunque en estas tesituras quedan pendientes las
respuestas a las preguntas sobre quién determina los patrones de lo justo lo
eficiente y lo equitativo y cuáles son las prevalencias en las consideraciones
de última instancia, en las
determinaciones de las obligaciones que consisten en atender a un precio
razonablemente bajo, ciertos tráficos o rutas que comercialmente pueden no
resultar rentables, pero que se considera que deben existir, lo que trasciende
la concepción tradicional del transporte para hacerla más una concepción de la
movilidad, en casos en los que los servicios públicos suelen tener un impacto
negativo sobre el equilibrio financiero de las empresas que nunca termina de
transparentarse para transparentar en consecuencia la compensación a las
empresas por proveer estos servicios a la sociedad, la subvención directa que
supone el traslado de los costes del transporte al conjunto de la sociedad. La
segunda es utilizada y los subsidios cruzados (por rutas, por grupos de
usuarios, por tipos de clientes) se fijan de acuerdo con reglas diferentes, o
sea evoluciones que se sitúan por debajo de los costes de producción o por
encima de los mismos.
Etiquetas: políticas y planificación del transporte


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