viernes, 6 de noviembre de 2015

Conductas y transporte.


Las encuestas de movilidad que abundan como otro tipo de encuestas son virtuosas en descripciones importantes que sirven a la orientación de inversiones en infraestructura o de inversiones en parque móvil, que modifican las disposiciones del tránsito del transporte en general y de los contextos urbanos y rurales que después con resultados en mano se proyectan desde las proposiciones de políticas públicas, sin embargo es difícil encontrar relevamientos que confirmen o desestimen comportamientos de las personas en particular o de las mismas personas en general en conductas de reacciones masivas en temas cruciales como los son la congestión vehicular la contaminación ambiental o las ocupaciones ineficientes del espacio público que en algunos casos se encuentran en circunstancias terminales, porque aunque no lo confirmen o desestimen las encuestas que minimizan estas apreciaciones hay comportamientos contradictorios que no se analizan con las priorizaciones de otras cuestiones, como el de quienes se arrogan las facultades de aplicaciones de cargos sociales a mitigar los efectos de la contaminación pero que continúan congestionando con automóviles particulares los cascos del centro de las ciudades.


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