Estadísticas y transporte.
Los ómnibus transportaron 1629
millones de usuarios en 2014, 80 millones menos que en 2013; sin embargo,
valoran que las unidades son más confortables. Los porteños tienen una elevada
calificación del servicio de colectivos en la ciudad, aunque se registró una
baja de pasajeros transportados el año último. Los usuarios valoran que los
coches son más nuevos y, por lo tanto, más cómodos, y que varias unidades
incluso tienen aire acondicionado. Eso sí: aseguran que en las horas pico
circulan muy pocos colectivos. En 2014, los ómnibus urbanos transportaron 1629
millones de pasajeros, 80 millones menos que en 2013. En total, circulan por la
región metropolitana 9931 unidades correspondientes a 138 líneas. Así surge de
un relevamiento de la Comisión Nacional de Regulación del Transporte (CNRT),
que no ahondó en los motivos de la merma en la cantidad de usuarios. Este
fenómeno coincide con la renovación de la flota ferroviaria en las principales
trazas de la Capital. Si bien no hay cifras sobre la cantidad de usuarios que
volvieron a utilizar el tren, en 2014 se registró un aumento de pasajeros que
pagaron el boleto: un 60% más respecto de 2013. La SUBE es el sistema que mayor
valoración positiva tiene para los 8140 pasajeros de colectivos consultados por
la CNRT. Así lo entendió el 93,5% de los encuestados. En segundo lugar, el 74%
opinó favorablemente respecto del estado de los ómnibus, aunque fueron menos
que en 2012 y 2013, cuando se había manifestado de manera similar el 86,4% y
84,2%, respectivamente. Los colectivos de la ciudad de Buenos Aires tienen una
antigüedad promedio de 3,8 años. La legislación vigente permite que sea hasta
de 11 años. Si se compara la situación de los ómnibus urbanos hace 10 años, el
promedio de antigüedad de los coches se redujo cuatro años. En 2004, la mayoría
de las unidades superaban los siete años en promedio. La baja se explica, en
parte, por las diversas líneas de crédito a tasas subsidiadas que la Nación
lanzó para renovación de las flotas. Juan Bevacqua es un usuario frecuente de
colectivos en tiempos donde tomar un taxi se considera una "actividad de
lujo", según explica a LA NACION en una parada de Santa Fe y Paraná.
"Creo que se viaja medianamente bien. A veces hay falta de coordinación
porque vienen tres colectivos juntos y uno explota y el otro está vacío, sobre
todo en hora pico", afirma. Al igual que un gran porcentaje de los
encuestados por la CNRT, considera que el estado de los vehículos "están
bien ahora que tienen aire acondicionado". Y agregó: "Algunos poseen
cámaras, lo que me sorprendió mucho". Coches más nuevos se traduce en
mayor comodidad, aunque los viajes en las horas pico siguen siendo complicados,
según constató LA NACION en varias recorridas. Y la cantidad de asientos en
cada colectivo se redujo de 29 a 26, en promedio. Además, desde octubre de 2013
todas las unidades 0 km que se incorporan a las flotas de las empresas deben
contar con aire acondicionado, según los exige una resolución. La normativa
regula, incluso, que "con una temperatura externa superior a los 30°, la
diferencia entre temperatura exterior e interior debe ser de ocho grados
centígrados como mínimo". Frecuencias, en baja. La otra cara de la moneda
muestra que la frecuencia de los viajes sigue siendo el aspecto con los peores
resultados. El 46,5% de las personas consideró al colectivo como el menos
favorable en ese sentido. Motivados por quejas de este tipo, la Defensoría del
Pueblo porteño lanzó recientemente una Guía para Usuarios del Transporte
Público para que los pasajeros conozcan sus derechos. Entre los reclamos que
más reciben están la frecuencia irregular y los largos tiempos de espera. ¿Cómo
se controla? Las 91 empresas que explotan los servicios de colectivos deben
informar a la CNRT los recorridos de cada línea y cuántos internos los realizarán.
Sobre la base de eso, se estipula el tiempo de arribo a la parada entre uno y
otro, que queda registrado oficialmente ante el ente regulador. Sin embargo,
pese a que hay casi 1000 colectivos más en las calles respecto de una década
atrás, las incorporaciones parecen no satisfacer las necesidades de los
pasajeros. De acuerdo con testimonios recogidos por LA NACION, cada línea
presenta problemas muy puntuales. Así lo explica Gisele Lencina, antes de
subirse a un colectivo 132, uno de los que mejor frecuencia tiene según su
experiencia. "Los coches suelen estar llenos en las hora pico, pero en el
recorrido que hago, pasando Once, puedo sentarme. Las unidades del 95, por
ejemplo, no son muy buenas y tengo que ir a la parada a la hora que sé que
pasa, porque lo he tenido que esperar hasta más de 20 minutos", cuenta. Y
agrega: "Los coches de la línea 109 son buenos, pero la frecuencia no
tanto. Después de las 22 tenés que esperar más de lo deseado; la zona es
bastante insegura. Y el 151 también tiene coches nuevos, pero el recorrido hace
que tarde mucho y no pase muy seguido". Otras cuestiones que también
recibieron opiniones favorables fueron el respeto por los semáforos (77,3%), la
velocidad en la que conducen los choferes (75,2%), el trato a los pasajeros
(72,6%) y el respeto por las paradas establecidas (71,7%). Más allá de los
resultados de la encuesta, Miriam Moreira Castro, usuaria del colectivo 53,
cuestionó la actitud de los choferes. "Los colectiveros no respetan las
paradas. Si está por cortar el semáforo, no paran. Pero si está el inspector,
sí", aseguró. La línea que más dolores de cabeza le trae es la 37. Al
igual que la mayoría de los pasajeros consultados por LA NACION, resaltó que
los carriles exclusivos del Metrobus que llevó adelante el gobierno de la
ciudad es uno de los aspectos que más ha mejorado el tránsito.
Etiquetas: políticas y planificación del transporte


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