Urbanización y transporte.
Transcripciones. Guillermo Tella. Junto a una disminución relativa de la
densidad poblacional, la región metropolitana de Buenos Aires ha generado una
expansión de su superficie urbana sin precedentes. Estas circunstancias han tornado
poco eficiente y sumamente costosa la dotación de equipamientos e
infraestructuras públicas. Esta región crece intercensalmente a un ritmo del
14% de su población mientras que la mancha urbana sigue extendiéndose a mayor
velocidad que la del incremento poblacional. Esto implica que para el año 2020
habrá cerca de 2 millones de habitantes nuevos que demandarán respuestas
habitacionales y requerirán de nuevos servicios públicos. Para un desarrollo
urbano más eficiente, incluyente, equitativo y sustentable se requiere
transitar hacia un escenario donde el transporte público sea el componente
alrededor del cual se genere la densificación residencial. Esto implica generar
un modelo de desarrollo urbano orientado al transporte. Es indispensable
entonces desarrollar políticas de densificación urbana conducida que permita
orientar el crecimiento sobre corredores y afianzar una estructura
metropolitana policéntrica. En ese marco se elaboraron diferentes estrategias
para la región metropolitana de Buenos Aires. 1. Densificar los centros
existentes Los centros urbanos cuentan con diversidad de actividades
-institucionales, comerciales y de servicios-. Si bien detentan los mayores
indicadores urbanísticos, estas áreas no han desplegado aún su máximo
aprovechamiento. Con lo cual, resulta relevante: • La densificación de las
áreas centrales en torno a ejes de transporte masivo de pasajeros, en especial,
aquellos ligados al movimiento pendular con la ciudad de Buenos Aires y sus
centros metropolitanos. • La articulación de usos mixtos para favorecer una
diversificación de actividades de comercio y servicios, evitar la tendencia
hacia la mono funcionalización y contribuir a la vitalidad del territorio a
toda hora. • La regulación escalonada de la altura de las edificaciones dentro
del tejido urbano, de forma tal que permita capitalizar su mayor capacidad de
carga en la demanda de espacio público. • La dotación prioritaria de espacio
público, infraestructura y equipamiento en áreas de centralidad y nodos de
transferencia multimodal, acorde a la densificación potencial para cada sector.
2. Desarrollar nuevas centralidades. Para consolidar los servicios de
centralidad que ofrecen los nuevos centros, se considera necesaria la
optimización de los usos del suelo en términos de expansión urbana y de densificación
edilicia a partir de: • El fomento de nuevos subcentros locales mediante el
incremento de los indicadores urbanísticos dentro del núcleo duro de comercios
y de servicios sobre la base de criterios de densificación media. • La
conformación de áreas de subcentralidad en complejos habitacionales existentes
con el fin de acercar bienes y servicios comerciales, sociales e institucionales
a la población residente. • La orientación de la densificación hacia los nodos
de transferencia de pasajeros, como forma de desalentar el uso del automóvil
particular y de reducir las distancias de traslado a los lugares de trabajo. •
La eliminación de tasas a comercios que se radiquen en las zonas de fomento a
subcentralidades barriales, especialmente aquellas que promuevan su radicación
y permanencia. 3. Consolidar los corredores regionales La densificación
residencial de los corredores regionales, dado su alcance geográfico, su gran
capacidad de carga y la configuración de su paisaje urbano, permitiría sacar
provecho de la infraestructura de servicios y de transporte instalada. Para
hacer posibles tal escenario es prioritario: • La cualificación de los ejes de
expansión, con densificación de predios frentistas del primer y segundo cordón
regional, y desarrollo de agrupamientos industriales en corredores del tercer y
cuarto cordón. • El tratamiento paisajístico de los espacios intersticiales de
autopistas, autovías, nudos de intercambio y vías de ferrocarril, así como
también la provisión de instalaciones deportivas y de esparcimiento. • La
reducción de la cantidad de viajes de la población comutante hacia los
corredores regionales mediante la residencialización de los nodos desarrollados
y la jerarquización de su espacio púbico. • La dotación de indicadores de alta
densidad para la localización de grandes superficies comerciales y de complejos
de oficinas como desprendimiento de los centros de comando empresarial. 4. Cualificar
los conectores urbanos Los corredores de escala urbana posibilitan conectar
centros existentes, nuevas centralidades y otros puntos nodales entre sí o con
los corredores regionales de mayor jerarquía. Para densificar estos conectores
se propone: • La cualificación de los ejes secundarios de expansión, con
densificación de áreas urbanas y jerarquización de aquellas arterias que
vinculen centralidades regionales próximas con otras subcentralidades. • El
tratamiento paisajístico diferenciado del espacio público, con dotación de
infraestructura que permita distinguirlos como puertas de entrada a centros
urbanos, subcentralidades barriales o corredores regionales. • La generación de
nuevos corredores urbanos de transporte público de pasajeros, con el propósito
de dinamizar la vinculación entre los centros regionales próximos y los
subcentros locales. • La incorporación de conectores verdes y ciclovías en la
traza de calles paralelas a las principales arterias, de forma de garantizar
las posibilidades de vinculación bajo otras formas de movilidad a menor
velocidad. 5. Integrar la periferia rururbana. Intervenir con políticas en
áreas de borde implica contener las fuerzas expansivas del territorio para
redireccionarlas hacia el interior de la región mediante una amplia franja de
transición entre los usos urbanos y aquellos netamente rurales. Dadas las
particularidades del área, se propone: • La creación de un área borde
metropolitano que oficie de buffer a la transición urbano-rural mediante usos
residenciales de muy baja densidad, con comercios de apoyo diario sobre las
vías principales. • La generación de nodos multimodales de distribución
logística de cargas, a través de un anillo de circunvalación ferrovial que,
además de contener la expansión urbana, articule el sistema de puertos
regionales. • La definición de un bajo potencial constructivo, con demarcación
de zonas de reserva para ensanche urbano, el fomento de zonas de agricultura
intensiva periurbana y la prohibición de actividades extractivas. • La
consolidación de agrupamientos forestales en torno a cauces de origen de las
grandes cuencas metropolitanas que permitan la contención de los excedentes
hídricos de lluvias junto con embalses reguladores. 6. Recuperar los vacíos
intersticiales. Intervenir sobre los vacíos intersticiales, aquellos espacios
vacantes u obsoletos rodeados por el tejido urbano, supone su recuperación como
polígonos de alto valor estratégico a partir de: • El desarrollo de
urbanizaciones de densidad media o alta de viviendas sociales, asequibles o
bajo el régimen de alquiler social, dentro de proyectos integrales con usos
mixtos y amplia cobertura de servicios.• La preservación de suelo absorbente y
de las características ambientales predominantes, dentro de las funciones
ecológicas que cumple como regulador del exceso hídrico y pulmón de la ciudad. •
El completamiento del tejido urbano circundante, con residencialización media y
dotación de equipamiento social, para dar una mayor vinculación con los centros
urbanos existentes. • La captura y la movilización de la renta diferencial
derivada de las acciones urbanizadoras emprendidas por el Estado, para
redistribuirla en aquellas áreas consideradas de desarrollo prioritario. Los
asentamientos informales, áreas segregadas de la ciudad compuestas por familias
con elevados índices de necesidades básicas insatisfechas, requieren de políticas
de integración tales como: • La declaración de Zonas de Urbanizaciones de
Interés Social, junto con la regularización dominial del suelo, la
jerarquización del espacio público y la continuidad de la trama urbana
circundante. • La conformación de centros cívicos y comerciales al interior de
los asentamientos, con dotación prioritaria de servicios, de infraestructura y
de equipamiento social, cultural, educativo y sanitario. • La construcción de
espacios verdes públicos, con incorporación de instalaciones para el
esparcimiento deportivo y recreativo, que garantice su accesibilidad al
conjunto de la población. • La regularización de las construcciones mediante la
exención del pago de tasas y derechos a la construcción por un período acotado,
y microcréditos para la refacción o ampliación de las viviendas. La ciudad
manifiesta una relación dicotómica entre procesos que tienden a una mayor
integración económica y, simultáneamente, a una mayor dispersión espacial.
Estas características generan un modelo de crecimiento urbano difuso. En la
ciudad consolidada se encuentran diseminados espacios de alta densidad con
servicios al borde de su saturación y, por otro, espacios de baja densidad que
ofrecen potencialidades para la residencialización intensiva. En ese marco, la
generación de nuevas áreas de densificación contribuiría a permeabilizar las
barreras urbanas generadas por los grandes predios, por suelo vacante o por
ejes ferroviarios, a fomentar la ocupación de terrenos ociosos, a mejorar las
condiciones del espacio público y del hábitat, a revitalizar los centros
urbanos y a favorecer la accesibilidad por transporte público. En consecuencia,
nuestras ciudades deben apostar a una densificación conducida para revitalizar
su territorio y, de ese modo, contribuir a su reequilibrio territorial. Y esto
sólo es posible con la aplicación de instrumentos que reconozcan la
multiplicidad de actores que intervienen y en respuesta a la complejidad de los
procesos que allí se reproducen. Nota: El presente trabajo ha contado con la
colaboración de: Lic. (Urb.) Estela Cañellas y Arq. Laura Corbalán Vieiro.
Etiquetas: políticas y planificación del transporte


0 comentarios:
Publicar un comentario
Suscribirse a Enviar comentarios [Atom]
<< Inicio