Congestiones, restricciones, transporte y movilidad.
Si cada habitante pierde
aproximadamente 100 horas en el año debido a congestionamiento que se pueden
extender en un 50% ampliando el escenario a la movilidad y a los viajes no
realizados no visibles no detectados instantáneamente pero necesarios, con lo
cual si cada habitante pierde 150 horas/año en el caso particular proyectados
por 42 millones de habitantes, serían unos 6 mil trescientos millones de
horas/año las que multiplicadas por unos 7 dólares la hora laboral de un
trabajador promedio significan 25 mil doscientos millones de dólares año, los
que significan 600 dólares habitante/año
los que significan unos 9000 pesos habitante/año igual a unos 24
pesos/habitante/día de pérdidas económicas por congestiones, lo que debería
dar, cruzado con el parque automotor privado (aproximadamente de un 30% de la
población total tal vez poco más de 12 millones de autos) una idea de la tarifa
diferencial que deberían pagar los propietarios de vehículos particulares para
circular en áreas de elevada congestión si las restricciones al ingreso a las
zonas centrales no son totales.
Transcripción. Constanza Martínez
Gaete. La congestión vial es uno de los grandes temas de debate en ciudades de
todo el mundo producto de su impacto en la calidad de vida. En este sentido si
bien los ejemplos sobran, el caso de Los Ángeles que esta semana se dio a
conocer a través del Índice de Tráfico 2016 elaborado por la consultora Inrix
dejó claro cómo afecta a los habitantes, quienes al año pierden 104 horas en
atochamientos. En segundo y tercer lugar están Moscú y Nueva York con 91 y 89
horas perdidas, respectivamente. La primera ciudad latinoamericana en aparecer
en este ranking es Bogotá, en donde los habitantes pasan 79 horas en los tacos,
mientras que en Sao Paulo, 77 horas. Sin embargo, cada vez son más las ciudades
que están dando un giro hacia un paradigma de movilidad urbana sustentable, ya
sea promoviendo o aprobando medidas para liberar ciertos sectores de la ciudad
de los automóviles particulares. Ejemplo de esto son Berlín que anunció que su
principal avenida, Unter del Linden, podría ser libre de autos en 2019, la
remodelación proyectada en los Campos Elíseos para darle más espacios a los
peatones y ciclistas, la liberación del centro de Oslo 2019 de autos privados y
el plan de Hamburgo para eliminar los automóviles en menos de dos décadas,
entre otras. A éstas es necesario incorporar otras que en los últimos meses han
anunciado sus planes para restringir los autos como una manera de mejorar la
calidad del aire y por ende de vida de sus habitantes. 1. Atenas. Durante la
última reunión del Grupo de Liderazgo de Ciudades contra el Cambio Climático,
más conocido como C40, que se realizó en diciembre de 2016 en Ciudad de México,
participó el alcalde de Atenas, Giorgos Kaminis. En ese contexto explicó que en
los días con mala calidad del aire se restringe la circulación de vehículos
diesel por el centro de la ciudad dependiendo de su número de patente. Sin
embargo, su plan con miras al 2025 es mucho más ambicioso y para ese año espera
que ningún automóvil transite por el centro de la capital griega. 2. Bruselas. La
Semana de la Movilidad es un evento anual que la capital belga acoge desde
2002. Desde sus inicios su misión ha sido visibilizar una priorización del
transporte público respecto al privado. Por esto, durante un día del evento,
que se realiza en septiembre, se prohíbe la circulación de autos en el centro
de la ciudad. No obstante, la capital belga busca extender el impacto de este
tipo de medidas durante el resto del año. En este sentido y considerando que
tiene la segunda zona peatonal más grande de Europa, tras Copenhague, busca
convertirse en la primera incorporando nuevos sectores de la ciudad. A esto se
suma que el año pasado anunció que los automóviles diésel anteriores a 1998 serán
prohibidos a contar de 2018. 3. Ciudad de México. Las malas condiciones del
aire llevaron a las autoridades a implementar una restricción vehicular llamada
“Hoy No Circula”. Esta comenzó a regir en 2016 y establece qué autos pueden o
no circular dependiendo de los números de las patentes y el nivel de emisiones
contaminantes. Así se establece que ciertos automóviles no pueden circular de
lunes a viernes, entre las 5:00 y las 11:00 de la mañana, sumado a los sábados
de 5:00 a 22:00 horas, y por último, un día entre semana. 4. Madrid. La
principal avenida de Madrid, Gran Vía, está en los planes de la alcaldesa
Manuela Carmena para restringir el uso del automóvil. La idea es que este eje
esté destinado únicamente a peatones, ciclistas, buses del transporte público y
taxis en 2019. Esta iniciativa es parte de un plan impulsado por el actual
equipo en el municipio que también considera prohibir los automóviles diésel en
la ciudad a partir de 2025. 5. Vancouver. Hasta ahora los planes de las
ciudades mencionadas apuntan directamente a restringir el uso del automóvil.
Con el mismo fin, pero usando otra estrategia, Vancouver ha logrado este objetivo.
En este sentido, el plan de esta ciudad canadiense se ha hecho aumentando los
espacios peatonales y construyendo más ciclovías. Así se ha logrado que la
mitad de los viajes que realicen los habitantes sean a pie, en bicicleta o
transporte público (buses o metro), de acuerdo a cifras de Naciones Unidas
según publica el Foro Económico Mundial.
Etiquetas: políticas y planificación del transporte


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