Tecnología y transporte.
Si los costos sociales de
oportunidad de la tecnología para imponer una movilidad colaborativa optimizando
la ocupación temporal del espacio público especialmente en las horas o los
momentos críticos, los flujos de circulación la disminución de las congestiones,
si esos costos sociales de oportunidad son menores a los costos sociales de
oportunidad con motivo de la implementación de las tecnologías convencionales incorporadas
que resuelven parcial y en forma ineficiente los inconvenientes de elevados
tiempos de viaje que inciden sobre proporciones crecientes de la población, la
inversión elevada y la lenta recuperación de las aplicaciones financieras y de
financiamiento necesarias, se justificaría como política de estado para las concentraciones
urbanas más densas, esto es, al menos durante las instrumentaciones de acciones
de pruebas o preliminares que permitan los sondeos iniciales que son de
utilidad en la proyección de las inversiones privadas/públicas, y finales.
Transcripcón. La movilidad
colaborativa expande sus miras con nuevas líneas de negocio. El 'boom' se extiende también hacia zonas
interurbanas. Carpooling, carsharing, motosharing, bikesharing, P2P car
rental, parksharing. Muchas palabras en inglés que en realidad se resumen en
una: nuevos modelos de movilidad. Lo constata Sara Rodríguez, directora de
Asuntos Públicos de la Asociación Española de Economía Digital (Adigital):
"En estos últimos dos años estamos viendo un boom de todo tipo de
iniciativas, no sólo para la ciudad sino también interurbanas". Así lo
señalaba esta semana la también secretaria general de Sharing España (colectivo
de empresas de economía colaborativa, bajo demanda y acceso) en un evento
organizado por Eccocar. Eccocar es precisamente una de esas plataformas recién
llegadas. Consiste en una web y app móvil que facilita el alquiler de vehículos
entre particulares (el P2P car rental). Se suma a otras como SocialCar o Drivy,
de las que se diferencia -dice su fundador, Iván Luarca- por su sistema de
automatización de entrega. "En la mayoría de aplicaciones, el conductor y
el usuario tienen que quedar para intercambiar las llaves. Nosotros lo evitamos
mediante una tecnología que instalamos en los vehículos y que permite un
funcionamiento similar al de Car2go: utilizas la app para buscar el vehículo
más cercano, lo reservas, abres con el móvil y te lo llevas", explica. La
tendencia se encamina hacia un modelo dual: propiedad privada y flota de
vehículos. Car2go es otra de las empresas que forma parte del cambio en la
movilidad urbana. Bajo un modelo de carsharing (vehículo compartido) con una
flota de vehículos eléctricos, lleva casi dos años funcionando en Madrid. Ahora
estudia ampliar sus servicios más allá de la M-30 y también expandirse a otras
ciudades españolas, lo que depende de la complejidad de entrada. "Hay
normativas que favorecen el carsharing y otras que lo dificultan, lo cual
influirá en la decisión final", afirma Orazio Corva, responsable de Car2go
en Madrid.Car2go es una filial del grupo Daimlier AG y tiene presencia en
Estados Unidos, Europa y China, aunque no en todas bajo un modelo de coche
eléctrico (sólo en Madrid, Ámsterdam y Stuttgart). ¿Es rentable? Corva reconoce
que los costes son inasumibles si no hay, como en su caso, una gran empresa
detrás. "Es un negocio de grandes inversiones y una rentabilidad a muy
largo plazo; una empresa pequeña en este modelo está condenada a desaparecer en
un plazo medio o corto", asegura. Los costes se acentúan en ciudades como
Madrid, comenta, debido a que la carencia de zonas de recarga obliga a asumir
el coste de la operativa. Motos, aparcamientos y seguros Otra app con un modelo
de negocio similar -pero aplicado a motos eléctricas- es eCooltra, empresa del
grupo Cooltra de alquiler de motos. Tiene presencia en Roma, Lisboa, Barcelona
y Madrid, donde cuenta con una flota de unos 300 ciclomotores. Su responsable
en Madrid, Sergio López, coincide con Corva en que se trata de un "negocio
complicado", difícil de asumir sin el soporte económico de la matriz.
Afirma, sin embargo, que "los resultados y los índices de rotación son
buenos, y la aceptación es positiva". Y señala que, si bien Barcelona
tiene mayor cultura de motos, Madrid se está volviendo más motera.En el ámbito
del aparcamiento también hay nuevas iniciativas de P2P parking (alquiler de
aparcamiento entre particulares) como Parkfy. Y otras más recientes como
Parkifast, con un modelo de colaboración entre usuarios que avisan cuando
liberan un espacio de aparcamiento. Esta aplicación ha recibido recientemente
el V Premio a la Mejor Práctica en Movilidad Sostenible por la Fundación
Renault para la Movilidad Sostenible y el Club de Excelencia en Sostenibilidad,
con el inestimable apoyo de la Fundación Biodiversidad.El sector seguros, por
su parte, no es ajeno a este auge de las apps de movilidad compartida y de
acceso. Empresas como AXA ya han abierto líneas de negocio para dar respuesta a
las necesidades específicas de estos modelos. Trabaja desde hace tiempo con
BlaBlaCar, la conocida compañía de carpooling (transporte privado compartido),
y también con recién llegadas como Eccocar. "Llevamos dos años con pilotos
de este tipo y vemos cómo crece cada vez más", afirma Elena Quesada,
directiva en AXA.Quesada explica el funcionamiento y peculiaridades de estos
seguros: son pólizas a todo riesgo, con asistencia 24 horas, límite de hasta
500 kilómetros, cobertura en carretera tanto para el usuario como para el
propietario -y que no tenga problemas para recuperar su vehículo en caso de
averiarse a 300 kilómetros de su casa-, y cobertura sólo durante el periodo del
alquiler y a nombre de quien alquila. El precio va incluido, al que se suma la
comisión que se lleva la plataforma en cuestión.Luces y sombrasLiberar espacio
urbano, optimizar el transporte, reducir la huella de carbono y el tráfico o
aprovechar recursos infrautilizados son algunas de las bondades que se asocian
a las nuevas plataformas de movilidad colaborativa, bajo demanda y de acceso.
Pero no todo es pan y rosas. Desde Adigital, Rodríguez señala que hay una
brecha rural en estas plataformas que, salvo modelos interurbanos como
Blablacar, no están presentes en pequeñas poblaciones. "Si ya es difícil extender
Car2go más allá de la M-30, más aún en una población de unos pocos miles de
habitantes", afirma.Otro escollo es, según Rodríguez, son las fricciones
con el sector establecido. "España, por lo general, no está recibiendo muy
bien a estas plataformas, que son nueva competencia", afirma. Asegura que
desde Adigital y Sharing España trabajan para avanzar en temas clave como la
normativa, y en otros que requieren de un cambio cultural, como la fiscalidad
de los usuarios de estas plataformas, la confianza, etc.En cuanto al futuro
próximo, Rodríguez cree que convivirán (como están haciendo) los diferentes
servicios. "Nos dirigimos a modelos de acceso frente a propiedad, pero no
necesariamente a que los particulares dejen de tener coche. Creemos que más
bien se dará un modelo dual entre propiedad privada y flotas de vehículos. Al
fin y al cabo, para que alguien acceda a un vehículo, otro alguien tiene que
tenerlo", sentencia.
Etiquetas: políticas y planificación del transporte


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