sábado, 2 de febrero de 2019

manifiesto


Manifiesto.
Que en la aldea el vivo vive del tonto y el tonto de su trabajo, aunque los comunicadores enfermos y seriales afirmen lo contrario patrones y siervos que se hacen llamar periodistas y se entregan premios pagados por ellos mismos, aunque ellos digan lo contrario y pinten las mentes chiquitas y obtusas de las masas que se enardecen cuando las adulan como la mejor opinión pública de todo el mundo, y abunden con oleos basura que disimulan o tapan directamente integridades y dignidades, que las lecciones de manual esas que enseñan cómo higienizarse ahorrando agua que otros contaminan, o las que indican que las calefacciones son solamente prerrogativas de minorías exitosas y racionales y no privilegios mayorías pretenciosas de tipo medio pelo que puja por subir adonde nunca llegará desde lugares de donde nunca debería salir, esas lecciones de manual que indican que llegaron las épocas de no solamente reconocer la condición de gasoleros sino de ejercerla y ejercitarla con mayor intensidad que nunca, para que el vivo patrocine al tonto y el tonto acepte resignado lo que le exprimen, sin entender no solamente esto sino que es cautivo de toda la parafernalia comercial del enjambre de trampas que se montan apenas el tonto entiende que tiene que seguir con su trabajo mientras el vivo custodia las rentas ajenas y propias., mixtas misturas de un mix de avivadas y tonteras.

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