Control y transporte.
Hay
ocasiones que uno se queda con la pregunta de por qué no son efectivos los
controles que hacemos sobre el tráfico, el tránsito de las persones y de las
cargas, porqué entre nosotros son más comunes las informalidades que las formalidades
en los temas del transporte aunque también lo sean en otros, sobre eventos que
en las estadísticas figuran como razones no menores de accidentes o de pérdidas
de vidas, a veces uno se pregunta si esa falta de efectividad de los controles
no tendrá que ver con ciertas laxitudes de nuestros propios comportamientos que
tienen como es de suponer como raíz preposiciones equivocadas y limitadas por
las que estamos convencidos para qué controlar si somos los que somos y sabemos
cuidarnos por nuestra cuenta, las mismas y estúpidas razones que esgrimimos
cuando queremos explicar esos errores personales que por adentro reconocemos
pero que nunca reconoceríamos delante de los otros, hay ocasiones que uno se
queda con la pregunta que por cada persona o vehículo que circula se necesita
una persona que controle o que al menos parezca que controle para que todos nos
sintamos seguros y paguemos puntual los seguros incompletos, hay ocasiones que
uno se queda sombrado que por cada responsable hay entre nosotros prácticamente
un irresponsable y que cada vez hacemos más leyes para recordarnos lo que no
cumplimos y que además prescriben nuestras buenas conductas que en realidad son
malas conductas, hay casos que asombran como el de uno que con el dedo de una mano
sobre el volante con la que además sostenía un mate que tomaba, en el otro
extremo del hombro contraído con el que sujetaba el celular con el que hablaba mientras
con la mano correspondiente revisaba unos papeles, y además conducía su
automóvil insultaba a los peatones que lo insultaban, hay casos que asombran
como ese, donde los controles brillan por sus ausencias.
Etiquetas: políticas y planificación del transporte


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