domingo, 22 de febrero de 2015

Control y transporte.

Hay ocasiones que uno se queda con la pregunta de por qué no son efectivos los controles que hacemos sobre el tráfico, el tránsito de las persones y de las cargas, porqué entre nosotros son más comunes las informalidades que las formalidades en los temas del transporte aunque también lo sean en otros, sobre eventos que en las estadísticas figuran como razones no menores de accidentes o de pérdidas de vidas, a veces uno se pregunta si esa falta de efectividad de los controles no tendrá que ver con ciertas laxitudes de nuestros propios comportamientos que tienen como es de suponer como raíz preposiciones equivocadas y limitadas por las que estamos convencidos para qué controlar si somos los que somos y sabemos cuidarnos por nuestra cuenta, las mismas y estúpidas razones que esgrimimos cuando queremos explicar esos errores personales que por adentro reconocemos pero que nunca reconoceríamos delante de los otros, hay ocasiones que uno se queda con la pregunta que por cada persona o vehículo que circula se necesita una persona que controle o que al menos parezca que controle para que todos nos sintamos seguros y paguemos puntual los seguros incompletos, hay ocasiones que uno se queda sombrado que por cada responsable hay entre nosotros prácticamente un irresponsable y que cada vez hacemos más leyes para recordarnos lo que no cumplimos y que además prescriben nuestras buenas conductas que en realidad son malas conductas, hay casos que asombran como el de uno que con el dedo de una mano sobre el volante con la que además sostenía un mate que tomaba, en el otro extremo del hombro contraído con el que sujetaba el celular con el que hablaba mientras con la mano correspondiente revisaba unos papeles, y además conducía su automóvil insultaba a los peatones que lo insultaban, hay casos que asombran como ese, donde los controles brillan por sus ausencias.

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