Movilidad y transporte.
Transcripciones. Después del Día
sin Carro viene la reflexión ¿Se puede llegar a la movilidad ideal?: la
reflexión después del día sin carro. Apostarle a la bicicleta, reorganizar la
ciudad y mejorar el asfalto de las vías, ideas para que Bogotá se mueva mejor.
Otros no son tan optimistas. ¿Se puede llegar a la movilidad ideal?: la
reflexión después del día sin carro. El alcalde Enrique Peñalosa sostuvo que el
de ayer será el único Día sin Carro del año. / Cristian Garavito - El Espectador.
Cada Día sin Carro, cuando se le exige el máximo al transporte masivo de la
ciudad, quedan en evidencia sus debilidades. Ayer, la jornada apenas comenzaba
cuando, a las 6:30 a.m. un grupo de usuarios bloqueó el paso de los articulados
por la estación Museo Nacional. Estaban cansados de esperar a que pasara la
ruta M86. Un par de casos similares se presentaron a lo largo del día. Tampoco
faltaron los buses varados, incluso en el que se movilizaba el alcalde Enrique
Peñalosa, con cámaras y prensa a bordo, dejó de funcionar a mitad del trayecto.
También quedó el registro de los buses atestados y los testimonios de usuarios
que viven en zonas a donde los alimentadores no llegan y tuvieron que madrugar
más de lo usual para caminar hasta alguna estación. Los usuarios satisfechos
con la jornada también abundan. Los que llegaron más rápido a su trabajo y a
sus casas, o que tuvieron las vías plenas para atravesarlas en sus bicicletas.
Ante ese panorama, y cuando el Día sin Carro cumple 16 años, cabe la pregunta:
¿Qué queda de esta nueva jornada? Al menos, genera un ambiente para que los
ciudadanos se cuestionen por la movilidad de Bogotá. El Espectador recogió las
reflexiones de un grupo de expertos y de la ciudadanía sobre los caminos que
debe tomar la ciudad para lograr una movilidad eficiente. Como en todo debate,
hay opiniones pesimistas que creen que la capital no tiene arreglo. Por
ejemplo, para Paul Bromberg, exalcalde de Bogotá, el Día sin Carro muestra que
esta es una sociedad frívola, que recibe premios por algo que ninguna ciudad
seria hace y que le causa un bajón a la economía”, Agrega que, en su ideal de
movilidad, la capital “tendría que ser otra. No ésta, que es muy densa y
grande”. Hay otros que son críticos, pero menos pesimistas, como José Stalin
Rojas, director del Observatorio de Logística y Movilidad de la Universidad
Nacional. Aunque dice que el día sin carro es una medida desgastada y le
apostaría más a un día con carro compartido, cree que fortaleciendo el sistema
de transporte público se puede mejorar la movilidad. “Hay que apurar la
construcción de troncales”, sostiene. En esa misma dirección apunta Eduardo
Behrentz, decano de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de los Andes,
quien, además, considera vital mejorar la infraestructura del transporte.
“Tener una mejor red de Transmilenio, mejores puentes y hasta mejor asfalto
para las vías influirían en la velocidad de movilización”. Esas mejoras, dice,
deberían desincentivar el uso de carros particulares y, en especial, de motos,
a las que considera “la gran tragedia de las ciudades colombianas, por
contaminantes, peligrosas, ruidosas y excluyentes”. Una red ágil y amplia, que
llegue hasta el ciudadano que ayer tuvo que caminar más de la cuenta. Para
Carlos Pardo, director de la Fundación Despacio, más allá de la red de
trasporte, el camino a una Bogotá que se mueva eficientemente pasa por el
cambio en las políticas de desarrollo urbano y del uso de suelos. “Los viajes
tienen que ser cortos y menos frecuentes, para hacerlos en otros medios
alternativos de transporte”. Para esto, los corredores de transporte masivo
tendrían que estar conectados con centros de actividad, definidos y repartidos.
“Que no todos tengan que irse hasta el centro para trabajar”, agrega Pardo,
quien se sueña una ciudad mejor conectada, para los peatones y usuarios de la
bicicleta, con cuadras cortas y amigables para el caminante. En esa idea reside
la otra gran apuesta de los expertos: el uso de medios de transporte
alternativos, más eficientes y limpios, para los cuales, dice Beherentz, Bogotá
tiene cualidades ideales. En general, es una ciudad plana y compacta. Además,
tiene 440 km de ciclorrutas, más que en cualquier otro lugar de Latinoamérica.
Esta idea también cala en ciudadanos como Mary Pereira, para quien “lo ideal es
la cicla”, aunque “falta más parqueaderos y brindarle seguridad al ciclista”,
dice. Pero el exalcalde Bromberg tiene reparos con la bicicleta como una
apuesta para mejorar la movilidad. “En Bogotá las bicicletas tienen montones de
obstáculos y riesgos. Sirven para una porción pequeña de personas, como los
jóvenes y aquellos que no tienen que transportar a sus hijos”. A pesar de la
controversia que genera el tema de la movilidad, lo claro es que el Día sin
Carro pone a la ciudadanía a pensar en la forma cómo se desplaza entre su casa
y el trabajo. Al final, la conclusión que dejan los expertos es que mejorar la
movilidad es un gran reto que requiere medidas urgentes. Las ideas están sobre
la mesa.
Etiquetas: políticas y planificación del transporte


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