sábado, 12 de septiembre de 2015

Auditorias y transporte.



Por muchos procedimientos que se definan por muchos protocolos que se resuman en normas de control en estandarizaciones que se  establezcan para monitorear las rutinas que se deberían o tendrían que cumplir en las prestaciones de los servicios públicos de transporte automotor de pasajeros o cargas, por muchas auditorias que se hagan cruzadas controladas por oposiciones laxas resumidas en largas consideraciones de segundo y no de primer orden, los efectos correctivos  de las desviaciones  de los comportamientos típicos o correctos seguirán en niveles de ineficiencia si se continua con el estatus quo predominante que indica preguntar lo que no es relevante para que contesten lo que no es importante, mirar a dónde no interesa mirar y no mirar adónde sí interesa que se mire, en esos acuerdos tácitos que se dan entre controlados y controlantes – generalmente las empresas prestadoras por concesión en las explotaciones – de no avanzar sobre las provisiones y los análisis de las informaciones que permitirían optimizar la circulación y la utilización de los datos con los que se cubren las expectativas y se toman las decisiones en estas materias.

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