Auditorias y transporte.
Por muchos procedimientos que se
definan por muchos protocolos que se resuman en normas de control en estandarizaciones
que se establezcan para monitorear las
rutinas que se deberían o tendrían que cumplir en las prestaciones de los
servicios públicos de transporte automotor de pasajeros o cargas, por muchas
auditorias que se hagan cruzadas controladas por oposiciones laxas resumidas en
largas consideraciones de segundo y no de primer orden, los efectos correctivos de las desviaciones de los comportamientos típicos o correctos seguirán
en niveles de ineficiencia si se continua con el estatus quo predominante que indica
preguntar lo que no es relevante para que contesten lo que no es importante,
mirar a dónde no interesa mirar y no mirar adónde sí interesa que se mire, en
esos acuerdos tácitos que se dan entre controlados y controlantes –
generalmente las empresas prestadoras por concesión en las explotaciones – de
no avanzar sobre las provisiones y los análisis de las informaciones que
permitirían optimizar la circulación y la utilización de los datos con los que
se cubren las expectativas y se toman las decisiones en estas materias.
Etiquetas: políticas y planificación del transporte


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