domingo, 7 de julio de 2019

manifiesto.


Manifiesto. Que lo que ellos llaman periodismo de guerra es periodismo berreta que se mezcla hoy con la tecnología que permite armar mentiras verdaderas, lacras estiércoles basura, que inoculan en la sangre de cientos de miles que de tan desprevenidos pasan de idiotas, que lo que ellos llaman periodismo de guerra les vino como anillo al dedo para concentrar la corrupción y las culpas, prácticamente en un sola persona, lo que les vino de diez en una aldea infectada infestada de corruptos de pura cepa larga saga de inmorales disfrazados de señores impolutos que remiten a las instituciones que les permiten hacer sus actos ilegítimos, que lo que ellos llaman periodismo de guerra es una fachada de las incapacidades que tienen para todo no solamente para hacer algo que se le parezca a una profesión de comunicadores racionales, que no es ni periodismo ni es de guerra, porque cuando hay guerra hay dos partes y en este caso falta una salvo espasmódicos y esporádicas apariciones de lo que ellos también llaman la Cámpora que no son más que un rejunte de chicos que en su mayoría son buena onda que, lamentablemente, se mueven en entornos donde además de buenos hay malos que parecen buenos.

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sábado, 6 de julio de 2019

manifiesto.



Manifiesto. Que la razón de los idiotas es una razón de cartulina una razón de cartón corrugado, que se puede estrujar en un instante o desarmar con un poco de agua que toque esa razón de utilería, que sirve para mostrar lo que se intenta no mostrar la inseguridad que se pretende hacer pasar por seguridad, manifiesto que la razón de esos que dan una orden que se puede transgredir sin que se enteren aun cuando les pase por el frente la afrenta del engaño, que la razón de los idiotas es una razón de cobertura de presunta prolijidad de presunto orden, de presunta legitimidad de presunta legalidad, esa es una razón que es como un flan que mantiene la integridad en el tembladeral y que finalmente sucumbe ante cualquier operación que oculte la transgresión a la diatriba de la prohibición o del impedimento, la razón de esos idiotas trepadores y obsecuentes que escalan posiciones en los organigramas y en las estructuras administrativas u organizacionales, no por méritos sino por una mezcla de presuntos méritos y mala leche a raudales.  

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